Un Ático de 85 Metros Cuadrados Gijón Asturias

En este ático de 85 m2 , con una terraza estupenda en la planta superior, se realizó diversas modificaciones con un objetivo: adaptarla a las necesidades y las del hijo de una sóla persona...

Un Ático de 85 Metros Cuadrados

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Eliminar tabiques para unificar espacios y la elección de un mobiliario muy actual, en blanco y negro, han sido claves para que el ático de nuestra lectora derroche personalidad y estilo propio.

Tres espacios en uno. El espacio principal de la casa está integrado por el salón, a la izda., con un sofá de 4 plazas y un puf en color negro, ambos de Domus; el comedor, al fondo, con una mesa y 4 sillas tapizadas en blanco, más una alfombra, todo de Ikea, y la cocina, a la derecha.

El resultado es una casa amplia, luminosa y muy agradable.

Un salón tipo loft

Como el salón era el lugar en el que más horas pasaban ambos, la reforma principal se centró en hacerlo más cómodo y funcional. ¿Cómo? Ampliándolo y uniéndolo a la cocina, con el fin de conseguir un único espacio en el que se integrasen ambas zonas, junto con un área de comedor. Para ello, se llevaron a cabo varios cambios: en primer lugar, se eliminó el dormitorio colindante, ya que no lo utilizaban, y se añadió ese espacio al salón, junto con una terraza, que se cerró y se incorporó. Por último, se tiró el tabique de la cocina, que también quedó unida al salón. Tan sólo se conservó una pequeña parte del muro más cercano a la entrada, para independizar ésta del salón y mantener el recibidor. Un espacio que tampoco se libró de la reforma, ya que en la zona de la escalera a la terraza, que está a la entrada, se sustituyó el tabique que la separaba de la cocina por un muro de pavés. Con ello, el vestíbulo ganó la luz procedente de la cocina y el salón.

En blanco y negro

La abundante luminosidad del salón-comedor-cocina se debe a los múltiples y amplios ventanales que recorren la pared de un extremo a otro. Para potenciarla, Carmen escogió muebles en blanco y negro de diseño moderno. Con el fin de dar más calidez, el suelo original se cambió por una tarima en acabado haya y colocó sendas alfombras en el estar, al fondo, y el comedor, a continuación, para delimitarlos.

Cocina bien integrada

La cocina quedó abierta a ambos espacios, pero separada por una isla que resulta muy práctica: por un lado, sirve como zona de almacenaje porque tiene armarios en el frente exterior; por otro, como superficie de trabajo y, además, como barra para comidas rápidas, ya que el interior tiene un pequeño retranqueo pensado para los taburetes. Para no desentonar con el salón, nuestra lectora escogió el mobiliario en gris humo con la encimera blanca y los armarios superiores se mantuvieron en blanco y sin tiradores, para no agobiar. Con el fin de aprovechar el espacio al máximo, los muebles se colocaron en “L”. En un lado, junto a las ventanas, se ubicó la zona de aguas con una pequeña superficie de trabajo. En el otro, se colocó la placa con una espectacular campana decorativa en acero y vidrio. Y, para proteger la pared, el frente se revistió con las mismas baldosas del suelo, en gris pizarra. Los hornos y el frigorífico se situaron en muebles-columna.

Cálido dormitorio

Desde el salón, un pasillo conduce a las habitaciones, en las que se han mantenido también los tonos suaves. Para su dormitorio, nuestra lectora optó por una decoración con aire provenzal, las mesitas y las lámparas las escogió blancas, y el cabecero lo forró con tela beis. Sobre éste, como una especie de prolongación, colocó cuatro cuadros que alternan dibujos de flores, que dan un toque campestre. Como el cuarto no era muy grande, en la pared lateral se colocó un armario con frente de espejos, para así ampliar su espacio.

Baño bien pensado

En el cuarto de baño principal también se hizo reforma. Dadas sus reducidas dimensiones, se quitó la bañera original y, en su lugar, se puso una ducha. Se eligió semicircular, ya que ocupa menos sitio, y se aisló con una mampara a medida. Esta zona se revistió con las mismas baldosas empleadas en el suelo, en gris marengo, y el resto de la pared se cubrió con losetas blancas. Para guardar los productos de aseo, se colocó un pequeño mueble bajo el lavabo, a fin de aprovechar su superficie. El lavabo se encastró en una encimera de madera con toalleros incorporados. Una idea genial para ganar espacio.

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